Recomiendo un sitio llamado Choral Treasure, que transmite de modo continuo "la gran música coral de la Tradición Católica". Es excelente.
Vía The Shrine of the Holy Whapping
El blog de Laucavio
Wednesday, December 06, 2006
Monday, December 04, 2006
Lope, soneto 61
Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.
Monday, September 18, 2006
Activación
Se reactiva este blog luego del largo hiato. Espero poder publicar algunos comentarios a la brevedad. Los visitantes (seguramente casuales) son bienvenidos.
Wednesday, November 30, 2005
Lo necio de Dios es más sabio que los hombres
Dice Santo Tomás
"Cristo eligió padres pobres, pero perfectos en la virtud; llevó una vida pobre, para que nadie se gloríe solamente de la nobleza del linaje o de las riquezas de la familia; llevó una vida pobre, para enseñarnos a despreciar las riquezas; vivió privado de dignidades, para apartar al hombre de un apetito desordenado de honores; soportó trabajos, hambre, sed y sufrimientos corporales de forma que los hombres no se retrajeran del bien de la virtud por dedicarse a los placeres y delicias a causa de la dureza de esta vida.
Soportó, finalmente, la muerte para que nadie abandonara la verdad por miedo a la muerte; eligió la forma de muerte más reprobable, la muerte de cruz, para que nadie temiera como digna de vituperio la muerte por la verdad. Fue, por tanto, conveniente que el Hijo de Dios hecho hombre sufriera la muerte para que así su ejemplo animara a los hombres a la virtud, para que se realice lo que dice Pedro: Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. (1 P 2, 21)
Si Cristo hubiese vivido en el mundo como rico, poderoso y revestido de alguna gran dignidad, se podría haber pensado que su doctrina y sus milagros fuesen aceptados por la fuerza del favor de los hombres y por un poder humano; por lo tanto, para que constase con evidencia que eran obra de la fuerza de Dios, escogió todo lo ínfimo y despreciado del mundo: madre pobre, vida indigente, discípulos y mensajeros incultos y el ser rechazado y condenado, incluso a muerte, por los magnates del mundo, para que así manifiestamente constase que la aceptación de su doctrina y milagros no fue debida a un poder humano, sino divino.
Hay aún otro aspecto que considerar en este punto y es que por la misma razón de la providencia por la que el Hijo de Dios hecho hombre quiso sufrir en si mismo la debilidad, por la misma razón también quiso que sus discípulos, a los que constituyó ministros de la salvación de los hombres, fueran despreciados en el mundo y para ello no los escogió cultos y nobles, sino iletrados y de sencilla condición social, es decir, sencillos pescadores. Y cuando los envía a buscar la salvación de los hombres, les manda guardar la pobreza, sufrir persecuciones y oprobios y soportar también la muerte por la verdad, de modo que su predicación no pareciera ordenada a alguna comodidad terrena y para que la salvación del mundo no fuera atribuida a sabiduría o fuerza humanas, sino únicamente a la fuerza y sabiduría de Dios. Por tanto tampoco en los apóstoles estuvo ausente la fuerza divina, que por ellos hacía cosas maravillosas, si bien a la vista del mundo aparecieran como despreciables.
Este modo de actuar era necesario para la salvación del hombre a fin que los hombres aprendieran a no confiar soberbiamente en si mismos sino en Dios. Es también necesario para la perfecta santificación del hombre que éste se someta totalmente a Dios, que de él espere recibir todos los dones y que reconozca luego haberlos recibido de Dios mismo."
"Cristo eligió padres pobres, pero perfectos en la virtud; llevó una vida pobre, para que nadie se gloríe solamente de la nobleza del linaje o de las riquezas de la familia; llevó una vida pobre, para enseñarnos a despreciar las riquezas; vivió privado de dignidades, para apartar al hombre de un apetito desordenado de honores; soportó trabajos, hambre, sed y sufrimientos corporales de forma que los hombres no se retrajeran del bien de la virtud por dedicarse a los placeres y delicias a causa de la dureza de esta vida.
Soportó, finalmente, la muerte para que nadie abandonara la verdad por miedo a la muerte; eligió la forma de muerte más reprobable, la muerte de cruz, para que nadie temiera como digna de vituperio la muerte por la verdad. Fue, por tanto, conveniente que el Hijo de Dios hecho hombre sufriera la muerte para que así su ejemplo animara a los hombres a la virtud, para que se realice lo que dice Pedro: Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. (1 P 2, 21)
Si Cristo hubiese vivido en el mundo como rico, poderoso y revestido de alguna gran dignidad, se podría haber pensado que su doctrina y sus milagros fuesen aceptados por la fuerza del favor de los hombres y por un poder humano; por lo tanto, para que constase con evidencia que eran obra de la fuerza de Dios, escogió todo lo ínfimo y despreciado del mundo: madre pobre, vida indigente, discípulos y mensajeros incultos y el ser rechazado y condenado, incluso a muerte, por los magnates del mundo, para que así manifiestamente constase que la aceptación de su doctrina y milagros no fue debida a un poder humano, sino divino.
Hay aún otro aspecto que considerar en este punto y es que por la misma razón de la providencia por la que el Hijo de Dios hecho hombre quiso sufrir en si mismo la debilidad, por la misma razón también quiso que sus discípulos, a los que constituyó ministros de la salvación de los hombres, fueran despreciados en el mundo y para ello no los escogió cultos y nobles, sino iletrados y de sencilla condición social, es decir, sencillos pescadores. Y cuando los envía a buscar la salvación de los hombres, les manda guardar la pobreza, sufrir persecuciones y oprobios y soportar también la muerte por la verdad, de modo que su predicación no pareciera ordenada a alguna comodidad terrena y para que la salvación del mundo no fuera atribuida a sabiduría o fuerza humanas, sino únicamente a la fuerza y sabiduría de Dios. Por tanto tampoco en los apóstoles estuvo ausente la fuerza divina, que por ellos hacía cosas maravillosas, si bien a la vista del mundo aparecieran como despreciables.
Este modo de actuar era necesario para la salvación del hombre a fin que los hombres aprendieran a no confiar soberbiamente en si mismos sino en Dios. Es también necesario para la perfecta santificación del hombre que éste se someta totalmente a Dios, que de él espere recibir todos los dones y que reconozca luego haberlos recibido de Dios mismo."
Wednesday, October 19, 2005
Cine francés
Vimos “La fleur du mal” (de Claude Chabrol) y “8 femmes” (Francois Ozon). En “La fleur...”, Chabrol se despacha nuevamente contra del medio pelo francés. Ya se sabe, para Chabrol, los burgueses son unos hipócritas, unos monstruos morales y no se ahorra en la película ninguna bajeza para retratarlos (doblez, incesto, homicidio...). Quienes hayan visto “La Cérémonie” o “Merci pour le chocolat” no se sorprenderán de nada (o casi nada) y así podría decirse que Chabrol, como todo viejo, empieza a volverse fastidioso por repetitivo y obsesivo.
La crítica ha dicho de “8 femmes” algo bastante parecido a lo de arriba, pero me parece que no es del todo exacto. Se trata más bien de una especie de tomadura de pelo de ese tipo de cine francés en el que no falta nada vomitivo. Algunas actuaciones memorables (Fanny Ardant haciendo de ella misma, por ejemplo) pero la mejor lejos es Isabelle Huppert de tía solterona. Excepcional.
La crítica ha dicho de “8 femmes” algo bastante parecido a lo de arriba, pero me parece que no es del todo exacto. Se trata más bien de una especie de tomadura de pelo de ese tipo de cine francés en el que no falta nada vomitivo. Algunas actuaciones memorables (Fanny Ardant haciendo de ella misma, por ejemplo) pero la mejor lejos es Isabelle Huppert de tía solterona. Excepcional.
Wednesday, September 28, 2005
Cuadernos Monásticos
Acaba de llegarme el tercer número anual de Cuadernos Monásticos, "Revista trimestral de espiritualidad monástica de la Conferencia de Comunidades Monásticas del Cono Sur".
La revista es bastante pareja y buena (a veces trae algún artículo mediocre también), por lo que recomiendo la suscripción anual. Es relativamente barata ($50). Este mes, muchas cosas interesantes. Veo que todavía no han cargado el índice en el sitio de Internet, pero como primer artículo, traen un trabajo que se llama "La contemplación de la belleza" y es el mensaje del (entonces) cardenal Ratzinger a los participantes en el «Meeting» (encuentro, bah) de Rímini de Comunión y Liberación. Está publicado en varios lados, pero yo hasta ahora no lo había leído. Profundo, personal, sencillo de leer, bíblico, filosófico, tradicional y ecuménico. Más no se le puede pedir. Link acá.
Luego veré si refiero algún otro trabajo de este número de "Cuadernos".
La revista es bastante pareja y buena (a veces trae algún artículo mediocre también), por lo que recomiendo la suscripción anual. Es relativamente barata ($50). Este mes, muchas cosas interesantes. Veo que todavía no han cargado el índice en el sitio de Internet, pero como primer artículo, traen un trabajo que se llama "La contemplación de la belleza" y es el mensaje del (entonces) cardenal Ratzinger a los participantes en el «Meeting» (encuentro, bah) de Rímini de Comunión y Liberación. Está publicado en varios lados, pero yo hasta ahora no lo había leído. Profundo, personal, sencillo de leer, bíblico, filosófico, tradicional y ecuménico. Más no se le puede pedir. Link acá.
Luego veré si refiero algún otro trabajo de este número de "Cuadernos".
Monday, September 26, 2005
Dos buenas
Del blog del P. Jim Tucker, ya mencionado en este mismísimo blog, un artículo sobre las "exhuberancias" de la Iglesia (contra amargos y progresistas) y un link a un sitio con hermosos cantos melkitas en MP3 (en árabe, no sé que dicen pero suena excelente).
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